Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y estrés oxidativo

EPOC

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) está caracterizada por una obstrucción continua al flujo de aire que respiramos. Se trata de una enfermedad subdiagnosticada y potencialmente mortal que altera la respiración normal. En la mayoría de los casos esta enfermedad es irreversible. Para algunos autores existen dos tipos de EPOC: la bronquitis crónica y el enfisema, pero actualmente se prefiere clasificarlas como EPOC ya que generalmente ambas manifestaciones están presentes. La prevalencia de la EPOC en países desarrollados va del 3 al 6% en sujetos mayores de 50 años. En la actualidad, afecta casi por igual a ambos sexos, en parte debido al aumento del consumo de tabaco entre las mujeres, ya que el consumo de tabaco constituye la principal causa de EPOC.

Los síntomas más frecuentes de la EPOC son la disnea (dificultad para respirar, sensación de falta de aire), la expectoración anormal y la tos crónica. A medida que la enfermedad evoluciona, pueden hacerse muy difíciles actividades cotidianas como subir unos cuantos escalones o realizar un ligero esfuerzo.

La presencia de EPOC se confirma con una prueba diagnóstica, llamada espirometría, que mide la cantidad y la velocidad del aire inspirado y espirado. Como la enfermedad tiene una evolución lenta, generalmente se diagnostica en personas de 40 años o más.

El Estrés oxidativo en el pulmón

Normalmente, el pulmón se encuentra en un ambiente rico en oxígeno, en un estado de equilibrio entre la toxicidad de los agentes oxidantes provenientes del metabolismo celular normal o de la exposición a sustancias prooxidantes como la contaminación y las acciones de protección de los sistemas antioxidantes intra y extracelulares. El equilibrio entre la oxidación y la antioxidación (o equilibrio redox) es críticamente importante para el mantenimiento del normal funcionamiento de la célula pulmonar. En el caso de un desequilibrio mantenido en el tiempo, bien sea a través de un incremento de los agentes oxidantes o por una disminución de los agentes antioxidantes internos, se iniciaran una serie de acontecimientos fisiopatológicos en el pulmón que culmina en la muerte celular y la disfunción pulmonar

El humo del cigarrillo y los contaminantes atmosféricos tales como ozono y óxidos de nitrógeno son ricos en radicales libres, y la exposición a ellos pueden inducir lesiones pulmonares oxidativas mediadas por la oxidación directa del tejido, así como a través de agentes oxidantes endógenos y de enzimas proteolíticas liberadas después del reclutamiento y activación de los neutrófilos durante la respuesta inflamatoria, por otra parte, los agentes oxidantes inhalados también amplifican el efecto de las proteasas de los neutrófilos, lo que incrementa el daño celular.

EPOC como consecuencia del estrés oxidativo un hecho confirmado

Desde las primeras investigaciones que trataban de establecer la “posible” relación entre el estrés oxidativo y EPOC, los estudios se han extendido en diversas direcciones desde el análisis de la presencia de marcadores del estrés oxidativo y de la inflamación consecuente, cuyos resultados han confirmado al estrés oxidativo como agente etiológico del EPOC;

Estudios terapéuticos utilizando otros agentes antioxidantes diferentes a las vitaminas C y E, incluso algunos empleando sustancias como la N-acetyl-cisteina que es precursora y está involucrada en la generación del Glutatión, nuestro antioxidante intracelular, por lo tanto lo que se perseguía era incrementar nuestra propia capacidad antioxidante.

Recientemente utilizando modelos animales se realizaron estudios in vivo e in vitro sobre el efecto del humo de cigarrillo como agente agresor oxidativo y la protección que brindaba el Jugo de Granada (como fuente de potentes antioxidantes). Los estudios in vivo analizaron la influencia sobre la producción de mediadores de la inflamación, para esto se utilizaron cuatro grupos: control, el expuesto al humo de cigarrillo sin protección, el expuesto al humo del cigarrillo pero protegido con el consumo de jugo de Granada y un cuarto grupo no expuesto pero al cual se les suministro jugo de granada. Los resultados mostraron un incremento de los marcadores de inflamación (Interleukinas 1 y 6), aumento de la expresión del Factor de Necrosis Tumoral, de la apoptosis y del estrés oxidativo en el grupo expuesto al humo de cigarrillo en comparación con el grupo control, mientras que en el otro grupo expuesto, pero protegido con el consumo diario de jugo de Granada los cambios en los niveles fueron muy leves. In vitro se realizó la siguiente experiencia: se cultivaron las células alveolares y se realizó una división en grupos similar a la de los estudios in vivo. En el caso de los grupos protegidos con Jugo de Granada las células fueron pretratadas. En la imagen se pueden observar los resultados en cada grupo: En donde “A” es el grupo control; “B” el grupo pretratado en el cultivo con el jugo de Granada; “C” corresponden a los cultivos expuestos al humo del cigarrillo, aquí se observa la inflamación y el engrosamiento de las paredes por infiltración de células inflamatorias; finalmente “D” corresponde a los cultivos expuestos al humo de cigarrillo pero que fueron pretratadas con Jugo de Granada, evidenciándose la protección. (Husari y colaboradores, Int J Chron Obstruct Pulmon Dis. 2016; 11: 227–237).

Es evidente que nuestros pulmones requieren de protección antioxidante, y mientras más expuestos estemos a fuentes generadoras de moléculas oxidantes como el cigarrillo y otros contaminantes, la necesidad de esa protección se hace más apremiante. Los recientes desarrollos farmacológicos como GranaGard® (Acido punícico, el potente antioxidante de la Granada, en forma nanoemulsificada) influirán notablemente en el tratamiento y evolución del EPOC.